Anécdota: Casarse a distancia con una japonesa durante la pandemia

Este post es mi forma de dejar plasmada mi experiencia, una anécdota que quedará grabada en mi memoria y que cada vez que lo pienso más claro tengo que ha sido un acontecimiento único que considero difícil que se repita o que a muchas personas les haya pasado lo mismo que a mi.

Sin entrar en muchos detalles, en 2020 mi pareja sentimental, ahora mi esposa, era una chica japonesa con la que ya empezaba a plantear posibilidad de boda. En ese año el comenzó el confinamiento y es bien conocido lo restrictivo que fue para viajar y especialmente en Japón, donde entrar en el país continua siendo complicado aún en el momento en el que escribo este post, aunque las medidas se van relajando.

No hace falta decir que el estar en una relación a distancia y con la incógnita de no saber cuando vas a volver a ver a tu pareja es una sensación angustiosa que se lleva muy mal. Por suerte con ayuda de la tecnología estábamos conectados y se hacía algo más llevadero, pero el poder estar cerca es algo esencial, no es lo mismo verse a través de una pantalla que poder estar cara a cara y poder tocar a la otra persona.

En esa época (2020), nació un movimiento que sigue a día de hoy, el llamado «love is not tourism» que aprovecho para pediros que apoyéis. Su objetivo era el de dar visibilidad a las parejas que vivían una situación similar a la nuestra y presionar a los gobiernos para cambiar sus normativas y leyes para permitir que el viajar para reunirte con tu pareja sentimental no se considere turismo aunque estas personas no estén casadas.

Sin dejarnos frenar por la situación del virus decidimos hacer todo lo que estuviese en nuestras manos para poder casarnos y de esta forma poder también tener mas posibilidades de estar juntos en el mismo país y empezar a vivir nuestra vida en pareja. En ese momento fue cuando empecé a contactar con las embajadas de España y Japón. Finalmente fue la embajada española la que me dio la vía para poder hacer el tramite a distancia. Me tuve que personar en el juzgado de paz de mi ciudad en el registro civil, entendiendo la situación excepcional causada por el virus me solicitaron varios datos, entre ellos estaban:

  • certificado de nacimiento
  • certificado de soltería (este tuve que pedirlo al colegio notarial de mi provincia)
  • DNI y otros datos personales, mios y de mi pareja

nota: dado que estoy hablando de esto desde mi memoria es posible que me olvide de nombrar documentos, si estas en una situación similar busca información en el ayuntamiento, registro civil o juzgados de paz de tu ciudad.

Mi pareja, por su parte, tuvo que ir a la embajada española en Tokio, ambos tuvimos una entrevista simultanea el mismo día, fuimos con un testigo cada uno y nos hicieron preguntas para verificar que efectivamente esto no era un matrimonio de conveniencia. Todo salió bien y tras terminar estos tramites el registro civil de España nos inscribiría como matrimonio.

Todo lo que quedaba era que mi pareja, ahora esposa, fuese al ayuntamiento de su ciudad una vez tuviese los documentos que la parte japonesa necesita para inscribir oficialmente el matrimonio en Japón y de esta manera ya estábamos reconocidos por ambos estados como un matrimonio.

Durante ese periodo varios países de Europa, incluida España, empezaron a relajar sus medidas y por suerte el entrar en España empezó a ser una tarea más sencilla.

A pesar de estar casado, la embajada japonesa me seguía poniendo trabas para poder ir, realmente no era culpa suya pues las duras y restrictivas políticas de japón lo hacían prácticamente imposible, todos recordaremos lo difícil que fue que se celebrasen los juegos olímpicos de Tokio 2020 y la población en su mayoría seguía en contra de la entrada de extranjeros. Pesé a que quería ir a Japón para presentarme a toda mi familia política, tuve que esperar hasta 2022, pero eso será otro post.

Por tanto, mi esposa fue la que se vino a España, tuvo que venir sola en un viaje de muchas horas con escala en Dubái, teniendo que hacer varias pruebas COVID y por fin llegando a Barcelona donde yo la esperaba ansioso, en un encuentro que aún hoy recuerdo como si fuese un sueño. Realmente es increíble la sensación de ver a alguien a quien deseabas ver desde hace tanto tiempo y que por fin se cumple.

A día de hoy vivimos una vida normal en España y en 2022 por fin la embajada japonesa me concedió un visado para poder viajar a Japón porque se dio la situación adecuada que nos lo permitía.

conclusión

El amor es un sentimiento muy fuerte en el ser humano, tanto que puede llegar a provocarle la mas extrema felicidad y el dolor más angustioso, creo que los gobiernos no deberían tomarse a la ligera lo que representa querer a alguien, con un poco de empatía todos podemos entender los riesgos emocionales y la depresión que provoca estar lejos de un ser querido contra nuestra voluntad. Por tanto, creo que es importante no dejar la lucha para que se reconozca el amor como una razón de peso para hacer excepciones en situaciones como las que se vivió en esta pandemia, por el bien de la salud física y mental de quienes se echan de menos. Espero que esta experiencia ayude a concienciar a quienes la lean, la mía es una historia con final feliz, pero lamentablemente much@s no han tenido la misma suerte.

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