caso de estudio: la re-adaptación de tu imagen corporativa

Hola de nuevo, en esta entrada quiero, de manera condensada, relatar el proceso por el cual pasé para realizar un lavado de cara y revitalizar mi Isotipo y mi imagen corporativa en general.

La idea surgió porque cada vez que veía mi logo no podía dejar de pensar que a pesar que básicamente era mi rostro hecho poligonos, no me representaba para nada. No transmitía lo que yo quería transmitir y aunque en su día lo vi como una manera aceptable de representarme como profesional no era de mi agrado al 100%, creo que al centrarme en «calcar» mi rostro no di con la estética que buscaba y si yo no estaba contento con mi propia creación no iba a ir la cosa por buen camino. Había que ponerse manos a la obra.

El proceso ha sido rápido parti de una idea clara y es que a pesar de que en su día tuve mis dudas, quería mostrarme como una persona y no una empresa, quería que mi isotipo mostrará de un plumazo que keruanima no son un equipo de muchos profesionales si no un solo artista digital, y lo de artista digital también iba a tener peso en el asunto. Por ello mis condiciones inamobibles eran que la imagen siguiera siendo un rostro y que a ser posible representara ante todo que me dedico más al diseño por vocación que a la programación.

Mas adelante vendrian las nuevas ideas que son las que hacen que esta imagen se distancie de la anterior y me guste mucho más. Quería que al contrario que la anterior esta tuviera personalidad, que mostrara de forma tanto sutil como directa rasgos de mi personalidad y aficiones. Cosas como el anime, el dibujo, el 3D, los videojuegos, o mi color favorito.

Toco entonces ponerse a bocetar algo, con una imagen más o menos clara me incline por la idea de que siendo fanático del manga y el anime los rasgos que buscaría serían unos afines al del dibujo manga. Puede que esto vaya a sonar raro pero creo que siento cierta atracción hacia lo androgino, y baso en ello el hecho de que cosas como los rostros élficos, el rasgo fino asiatico y la consecuente tendencia de los dibujantes mangakas a retratar tanto a hombres y mujeres con esos mismos rasgos alargados y finos en especial en el shojo (manga para chicas). Razón por la cual decidí que el rostro sería alargado, yo también tengo facciones alargadas, pero en este caso no quise representar mi rostro con cierto realismo como en el pasado. Aqui se puede apreciar facilmente que mi idea era «manguificar» mi imagen. Al principio mis bocetos dejaban de lado el minimalismo que surgio de poligonizar mi imagen a ser directamente un rostro manga, a esto le faltaba personalidad y hacia mi imagen muy poco original, hay millones de personas con un chico manga como avatar y si me quedaba ahí no iba a destacar en absoluto.

Como la idea de que el rostro me identificara inspire su peinado en el mio también, me encanta el pelo largo y en el momento de creación ya tenia mis «greñas» bien largas, sobre todo el flequillo que con facilidad tapa mis ojos aunque sorprendentemente sigo pudiendo ver. El peinado estilo «emo», pensé en hacerlo mas alborotado pero no le vi el sentido, pensé que ensuciaría la imagen y la haría muy complicada de replicar o memorizar, seguía queriendo mantener las cosas simples, digamos que tenía que ser caótico pero ordenado. En la versión final aunque no hay ojos la zona donde irían esta despejada y los mechones sueltos no abundan como lo harían en un chico sacado de un shonen o en una foto de mi yo habitual.

«Fuera la simetria» dije, sé que en el trabajo hay que ser serios, cumplidores, ordenados, pero también hay quien vive con orden dentro de su desorden y yo formo parte de ese grupo. Soy una persona que a la hora de trabajar ha aprendido a clasificar todo por el bien de un trabajo rápido y eficiente, pero me aburre sobremanera el pensar que todos los días tengo que repetir las mismas pautas cuando tengo más opciones, me gusta la creatividad y aunque me habituó a labores tranquilas y me habituó a muchas cosas me gusta tomar rutas alternativas para el mismo fin. Por ello ni siquiera la «topologia» en este caso sigue las reglas de lo que sería un rostro 3D canon, la razón de ser de ello es que cuando veía que lo hacía siguiendo esas reglas el resultado no me cuadraba y por tanto no tenía sentido aplicarlas, ni si quiera estaba haciendo una cabeza 3D realmente, era una ilustración y aunque el mini-modelador 3D de mi interior me decía que eso se salía de la norma intente restarle importancia por el bien de la estética, quería que ante todo lo viera y me gustará y si algún modelador iba a ponerse a examinar ese detalle adelante, era buscarle los 3 pies al gato.

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